La salvaje reforma del Ejecutivo ultraderechista argentino supone un brutal ataque a los derechos laborales, la justicia social y la organización de la clase obrera argentina.
El proyecto de ley que mañana será tratado en la Cámara del Senado, entre otras cuestiones, ataca la organización colectiva de los trabajadores y la libertad sindical; descentraliza y debilita la negociación colectiva; desfinancia el sistema previsional y las obras sociales sindicales; desmantela la Ley de Contrato de Trabajo y, en definitiva, busca individualizar las relaciones laborales. Asimismo, flexibiliza la jornada laboral, fracciona las vacaciones y deja el disfrute de estas alo largo del año mediante acuerdos individuales; impide que las trabajadoras y trabajadores eventuales puedan ser elegidos como delegadas sindicales; reduce la indemnización por despido; posibilita reducir el salario para quienes regresan a trabajar tras una baja por enfermedad o accidente laboral, y también limita acudir a la vía judicial.
Este ataque sin precedentes a los derechos fundamentales tiene como claro objetivo precarizar y debilitar al movimiento sindical combativo y, por ende, los intereses de la clase obrera que representan. Todo ello también supondría que se disparara la pobreza, la desigualdad y la exclusión, en beneficio de las élites y del capitalismo sin escrúpulos.
Por todo lo dicho, y porque esta misma ola reaccionaria no tiene fronteras, la lucha del pueblo argentino también es nuestra lucha.
Así, hoy más que nunca, toda nuestra solidaridad y apoyo a las centrales convocantes y a la clase obrera argentina.
¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Viva el internacionalismo proletario!